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Bullying y genocidios: los mismos patrones.

Distintas escalas

El bullying no es un simple “juego de niños”. Comparte los mismos mecanismos psicológicos y sociales que han estado presentes en algunos de los episodios más oscuros de la humanidad, como los genocidios.

Los patrones que se repiten

  1. Señalar a un enemigo
    • Hitler señaló a los judíos como responsables de todos los males de Alemania.
    • En el bullying, se señala al “raro”, “el gordo” o “el friki”.
  2. Deshumanizar al otro
    • En el nazismo, los judíos eran descritos como “plaga” o “parásitos”.
    • En el bullying, los insultos reducen al otro a un objeto de burla.
    • Como recuerda el Dayton Holocaust Resource Center: “los genocidios siempre comienzan de forma pequeña, con burlas, aislamiento y acoso al ‘otro’”.
  3. La fuerza del grupo
    • En los genocidios, vecinos participaron por presión social.
    • En el bullying, las risas y el silencio refuerzan al agresor.
  4. El miedo a quedarse fuera
    • Bajo regímenes totalitarios, quien no obedecía podía ser castigado.
    • En la escuela, si un niño no se une, teme convertirse en la próxima víctima.
  5. El silencio de los testigos
    • La comunidad internacional tardó en reaccionar ante Hitler.
    • En el bullying, compañeros y, a veces, adultos callan o minimizan lo que ocurre.

Lo que nos enseña la psicología

  • Milgram mostró que el 65% de las personas obedece órdenes dañinas si una autoridad se lo pide.
  • Stanford demostró que personas comunes pueden volverse crueles en cuestión de días si se les da poder sin control.
  • Investigadores actuales han descrito esta continuidad desde el bullying escolar hasta la violencia colectiva (International Hate Studies, 2018).

El mensaje es claro: la maldad no siempre nace de “monstruos”, sino de gente común que no sabe resistir la presión del grupo o de la autoridad.

Qué podemos hacer como padres y educadores

  1. Enseñar empatía → “¿Cómo te sentirías si te pasara a ti?”.
  2. Reforzar valores → respeto, justicia, solidaridad como brújulas para actuar.
  3. Dar ejemplo → los niños aprenden más de lo que ven que de lo que oyen.
  4. Romper el silencio → enseñar que callar es ser cómplice.
  5. Apoyar al diferente → mostrar que la diversidad enriquece.

La lección de fondo

El Upstander Project trabaja este mismo paralelismo con estudiantes: si no actuamos ante el bullying, estamos entrenando a los niños a mirar hacia otro lado ante la injusticia, igual que ocurrió en los momentos más oscuros de la historia.

Hitler no habría podido llevar a cabo el Holocausto sin millones de personas que obedecieron o callaron. En el bullying ocurre lo mismo a menor escala: el agresor solo es fuerte porque el grupo lo respalda o se queda en silencio.

Educar en empatía y valores no es un detalle bonito, es una vacuna contra la obediencia ciega y la deshumanización. Es dar a los niños el coraje de elegir lo correcto aunque cueste, incluso cuando todos digan “sí” y ellos tengan que decir “no”.

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Inteligencia Emocional: la habilidad que puede cambiar tu vida

¿Qué es la inteligencia emocional?

La inteligencia emocional (IE) es la capacidad de identificar, comprender y gestionar nuestras propias emociones, y de relacionarnos de forma empática y efectiva con las emociones de los demás.

Este concepto fue popularizado por Daniel Goleman, psicólogo y autor del bestseller Inteligencia Emocional, quien afirmó que el éxito en la vida depende en un 80% de habilidades emocionales y sociales, y solo en un 20% del cociente intelectual (CI).

Es decir: tener títulos, conocimientos o capacidades técnicas no basta si no sabes cómo manejar tus emociones, tus relaciones o tus momentos de frustración.

¿Por qué es importante?

Numerosos estudios han demostrado que las personas con alta inteligencia emocional:

  • Tienen mejores relaciones personales y laborales.
  • Afrontan mejor el estrés.
  • Se comunican de forma más clara y empática.
  • Toman decisiones más acertadas en situaciones difíciles.
  • Son más resilientes frente a la adversidad.

Un dato curioso: en un estudio de TalentSmart, se evaluó a más de un millón de personas y se concluyó que el 90% de los profesionales con mejor rendimiento laboral tenían un nivel alto de inteligencia emocional.

Habilidades que forman parte de la Inteligencia Emocional

La IE no es una única habilidad, sino un conjunto de herramientas emocionales que se pueden entrenar y desarrollar. Estas son algunas de las principales:

  1. Autoconciencia: saber qué estás sintiendo y por qué. Es el primer paso para no dejarte llevar por impulsos.
  2. Autogestión emocional: regular tus emociones, manejar la ira, la frustración o la ansiedad sin reprimirlas ni explotar.
  3. Empatía: ponerse en el lugar del otro, comprender lo que siente y cómo lo vive.
  4. Resiliencia: adaptarse y recuperarse ante los golpes de la vida. Caer y levantarse con aprendizaje.
  5. Habilidades sociales: saber comunicar, escuchar activamente, poner límites y resolver conflictos con respeto.
  6. Motivación interna: capacidad de mantenerse enfocado en objetivos a largo plazo, incluso cuando no hay recompensas inmediatas.
  7. Comunicación emocional: expresar lo que sentimos sin atacar, manipular o esconder.

¿Cómo mejora tu vida tener Inteligencia Emocional?

Desarrollar inteligencia emocional tiene impacto en todos los aspectos de tu vida:

  • En lo personal: mejora tus relaciones, reduce los conflictos y te ayuda a sentirte más en paz contigo mismo.
  • En lo profesional: te hace mejor compañero, líder, negociador y solucionador de problemas.
  • En tu salud mental: regula el estrés, la ansiedad y mejora el bienestar general.
  • En la toma de decisiones: al conocer tus emociones, puedes evitar decisiones impulsivas y actuar con mayor claridad.

¿Y si no la tengo? Ejemplo realista

Imagina dos personas en una discusión de pareja:

  • Persona sin IE: se altera, grita, culpa al otro, no escucha. Sale de la conversación frustrado y con más distancia emocional.
  • Persona con IE: respira, detecta que está sintiendo ira, decide esperar un poco antes de responder, escucha al otro y busca una solución sin atacar.

Ambas tienen el mismo problema. Pero la manera de gestionarlo cambia completamente el resultado.

¿Se puede entrenar?

Sí. La inteligencia emocional no es algo con lo que se nace o no se nace. Es una habilidad que se aprende y se practica, como un músculo que se fortalece con el uso.

Puedes mejorar tu IE a través de:

  • Terapia o coaching.
  • Lectura y reflexión personal.
  • Talleres de comunicación emocional o habilidades sociales.
  • Ejercicios de mindfulness y autorregulación.
  • Práctica constante de empatía en tus relaciones.

En resumen

La inteligencia emocional marca la diferencia entre una vida vivida con reactividad o una vida con conciencia y equilibrio.

No se trata de controlar lo que sientes, sino de entenderlo, integrarlo y expresarlo de manera saludable.

Es la herramienta silenciosa que puede transformar tu forma de estar en el mundo, contigo y con los demás.

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El Miedo: Un Compañero Inevitable y una Herramienta de Vida

El miedo es una de las emociones más poderosas y universales que existen. Nos acompaña desde que nacemos y nos seguirá hasta el final. Nos protege, nos paraliza, nos hace actuar o nos hunde en pensamientos que parecen no tener salida. Es un instinto de supervivencia, pero en los humanos, se convierte en algo más: una máquina de crear escenarios que, en muchos casos, ni siquiera existen.

Cuando el Miedo Se Hace Presente

Hay momentos en los que el miedo aparece sin previo aviso. A veces, es un reflejo inmediato ante un peligro real. Pero en otras, como cuando vemos envejecer a nuestros padres o cuando pensamos en nuestro propio futuro, el miedo adopta otra forma: la incertidumbre, la rabia, la impotencia.

Ver a un ser querido volverse dependiente, darse cuenta de que el tiempo avanza sin freno, genera una mezcla de emociones difíciles de digerir. No solo es tristeza, sino también rechazo, porque nos confronta con lo que, tarde o temprano, nos tocará a nosotros. No es agradable, pero es real. Y en ese instante, el miedo no es más que el reflejo de nuestra humanidad.

El Miedo que Creamos en Nuestra Mente

Los animales sienten miedo cuando hay una amenaza presente: un depredador, un peligro inminente. Cuando el riesgo desaparece, siguen con su vida. Pero los humanos tenemos la capacidad de proyectar el miedo en el futuro, de imaginar escenarios que pueden o no ocurrir.

Es el miedo anticipatorio, ese que nos hace pensar en si estaremos solos en la vejez, en si tomamos las decisiones correctas, en qué pasará mañana. Es un arma de doble filo: nos permite prevenir problemas, pero también puede hacernos sufrir innecesariamente.

Por ejemplo, muchas personas sienten miedo al fracaso antes incluso de intentarlo. No envían ese mensaje, no empiezan ese proyecto, no dan el primer paso, porque su mente ya les ha mostrado un futuro donde todo sale mal. Pero ese futuro aún no existe. Es solo una posibilidad entre miles, y lo que realmente importa es lo que decidimos hacer en el presente.

El Miedo No Se Elimina, Se Gestiona

No hay forma de vivir sin miedo. Siempre aparecerá en algún momento, porque forma parte de lo que somos. Pero lo que sí se puede hacer es cambiar la relación con él.

  • Observarlo sin dejar que te controle. ¿Este miedo es real o solo un pensamiento sobre algo que aún no ha ocurrido?
  • Usarlo como una brújula. ¿Este miedo me está diciendo algo que necesito resolver o enfrentar?
  • No evitarlo, sino enfrentarlo poco a poco. Lo que evitamos crece, lo que enfrentamos pierde poder.
  • Aceptar que sentir miedo no nos hace débiles. Nos hace humanos.

En el fondo, el miedo solo tiene el poder que decidimos darle. No se trata de vivir sin él, sino de no permitir que dirija nuestra vida.

Y tarde o temprano, llega ese momento en el que no te queda más remedio que mirarlo a la cara y decirle: «Aquí estoy. Haz lo que tengas que hacer, que yo haré lo mismo.»

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La importancia de la autoestima en adolescentes: señales de alerta y cómo reforzarla

La adolescencia es una etapa crucial en la formación de la identidad y la autoestima. Durante este periodo, los jóvenes enfrentan retos emocionales, sociales y académicos que pueden impactar significativamente en cómo se perciben a sí mismos. Como padres, educadores o cuidadores, es fundamental entender la importancia de una autoestima saludable y saber cómo detectarla y fortalecerla.

¿Qué es la autoestima y por qué es importante?

La autoestima es la percepción que cada persona tiene de su propio valor. En los adolescentes, juega un papel clave en su desarrollo emocional y social. Una autoestima positiva les permite:

  • Enfrentar retos con confianza.
  • Establecer relaciones saludables.
  • Tomar decisiones más acertadas.
  • Gestionar el estrés de manera efectiva.

Por otro lado, una baja autoestima puede llevar a:

  • Aislamiento social.
  • Problemas académicos.
  • Conductas autodestructivas, como el bullying o el autoengaño.
  • Trastornos emocionales como ansiedad o depresión.


Estrategias para reforzar la autoestima en adolescentes

La buena noticia es que la autoestima puede trabajarse y fortalecerse. Aquí hay algunas estrategias prácticas:

  1. Fomenta el diálogo abierto y sincero
    • Escucha activamente sus preocupaciones y emociones.
    • Valida sus sentimientos sin juzgarles ni minimizar sus problemas.
  2. Enfatiza sus fortalezas y logros
    • Ayúdale a reconocer sus talentos y habilidades únicas.
    • Celebra sus éxitos, incluso los más pequeños, para que vea su progreso.
  3. Establece metas alcanzables
    • Enséñale a dividir grandes objetivos en pasos pequeños.
    • Refuerza la idea de que los errores son una parte natural del aprendizaje.
  4. Controla el uso de redes sociales
    • Ayúdales a identificar los efectos negativos de las comparaciones en redes.
    • Anímales a desconectar y a participar en actividades fuera del mundo digital.
  5. Modela una autoestima positiva
    • Sé un ejemplo: muestra confianza en ti mismo y en cómo enfrentas los desafíos.
    • Habla de tus logros y aprendizajes para normalizar el crecimiento personal.
  6. Fomenta actividades extracurriculares
    • Inscribirse en deportes, música, arte u otros hobbies puede darles un sentido de pertenencia y logro.

Cómo el coaching puede ayudar

El coaching es una herramienta poderosa para acompañar a los adolescentes en este proceso. A través de sesiones personalizadas, pueden:

  • Identificar y superar creencias limitantes.
  • Aprender a gestionar sus emociones de manera efectiva.
  • Desarrollar una mentalidad de crecimiento que les permita enfrentar los desafíos con confianza.

En mi práctica como coach, me especializo en guiar a adolescentes y a sus familias para que construyan una autoestima sólida y una vida equilibrada.

Conclusión

La autoestima es un pilar fundamental para el bienestar de los adolescentes. Detectar a tiempo las señales de alerta y aplicar estrategias para reforzarla puede marcar una gran diferencia en su desarrollo. Si te preocupa la autoestima de tu hijo/a, o simplemente quieres fortalecerla, no dudes en ponerte en contacto conmigo. Juntos podemos trabajar para ayudarles a descubrir su verdadero potencial.

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Creencias Limitantes sobre el Amor: Cómo Reconocerlas y Superarlas

En nuestro camino hacia relaciones más saludables y satisfactorias, es crucial identificar y desafiar las creencias limitantes que nos impiden disfrutar plenamente del amor de pareja. Pero ¿qué es exactamente una creencia limitante?

¿Qué es una Creencia Limitante?

Una creencia limitante es una idea o pensamiento que adoptamos como verdad absoluta y que, en realidad, restringe nuestras posibilidades y nuestro crecimiento personal. Estas creencias suelen originarse en experiencias pasadas, en enseñanzas familiares o culturales, y en interpretaciones erróneas de la realidad.

 Ejemplos de Creencias Limitantes Comunes

1. «No soy suficiente»: Esta creencia nos hace pensar que no merecemos el éxito, el amor o la felicidad porque no somos lo suficientemente buenos.

2. «El fracaso es algo malo»: Este pensamiento nos limita a la hora de tomar riesgos y aprender de nuestros errores, impidiéndonos crecer y mejorar.

 ¿Qué es una Creencia Limitante sobre el Amor?

Las creencias limitantes sobre el amor son ideas preconcebidas que tenemos sobre las relaciones de pareja y que nos impiden disfrutar de una relación saludable y feliz. Estas creencias pueden provocar comportamientos tóxicos, expectativas irreales y conflictos innecesarios en nuestras relaciones.

 Creencias Limitantes sobre el Amor

Aquí te presento algunas de las creencias limitantes más comunes sobre el amor de pareja:

1. El amor verdadero es fácil: Creer que una relación de pareja no debería tener conflictos o dificultades puede llevar a desilusión y falta de esfuerzo en la relación.

2. Las parejas felices nunca pelean: Pensar que las discusiones son un signo de una mala relación puede evitar que las parejas aborden y resuelvan conflictos de manera saludable.

3. El amor debe ser apasionado todo el tiempo: Creer que la pasión inicial debe mantenerse constantemente puede generar insatisfacción cuando la relación evoluciona y se asienta en una conexión más profunda y estable.

4. Mi pareja debe adivinar lo que necesito: Esperar que la pareja sepa instintivamente lo que uno quiere y necesita sin comunicación puede llevar a malentendidos y resentimientos.

5. Si me quisiera, se daría cuenta de lo que me sucede: Creer que el amor debe incluir la capacidad de leer la mente y anticipar las necesidades del otro sin comunicación clara puede generar frustración.

6. Si hace esto, es porque no me quiere: Pensar que ciertos comportamientos, como errores o desacuerdos, son indicadores de falta de amor puede ser dañino para la relación.

7. Las relaciones a larga distancia nunca funcionan: Creer que la distancia geográfica impide el éxito de una relación puede evitar que las personas se comprometan en relaciones potencialmente gratificantes.

8. Cambiaré a mi pareja con el tiempo: Esperar que una persona cambie aspectos fundamentales de su personalidad o comportamiento puede llevar a frustración y decepción.

9. Estar en una relación resolverá todos mis problemas: Creer que una pareja puede llenar todos los vacíos emocionales o resolver todos los problemas personales puede generar expectativas poco realistas y dependencia emocional.

10. Debo poner las necesidades de mi pareja antes que las mías: Creer que siempre hay que sacrificar las propias necesidades por las de la pareja puede llevar a la pérdida de identidad y resentimiento.

11. Si mi pareja me ama, cambiará por mí: Esperar que una persona cambie aspectos significativos de sí misma para demostrar amor puede ser irrealista y poco saludable.

12. No soy completo sin una pareja: Creer que solo se puede ser feliz y completo estando en una relación puede llevar a relaciones codependientes y a la falta de desarrollo personal.

13. El amor implica fusión de identidades: Pensar que estar en una relación significa perder la individualidad y convertirse en una sola identidad con la pareja puede ser perjudicial para ambos individuos.

14. Los celos son una muestra de amor: Creer que los celos son una señal de amor verdadero puede llevar a comportamientos posesivos y controladores, dañando la relación.

15. El amor lo justifica todo: Pensar que cualquier comportamiento, por dañino que sea, es aceptable en nombre del amor puede resultar en relaciones tóxicas y abusivas.

Reconocer estas creencias es el primer paso hacia relaciones más sanas. Aquí tienes algunos consejos para superarlas:

– Comunicación abierta: Hablar sinceramente con tu pareja sobre tus necesidades y expectativas.

– Autoevaluación: Reflexiona sobre tus propias creencias y cómo afectan tu relación.

– Educación: Infórmate sobre lo que constituye una relación sana y aprende nuevas formas de relacionarte.

– Apoyo profesional: Considera la posibilidad de acudir a terapia de pareja o individual para trabajar en estas creencias.

Identificar y desafiar estas creencias limitantes puede transformar tus relaciones y ayudarte a disfrutar de un amor más pleno y saludable. ¿Listo para empezar a derribar estas barreras? ¡El cambio empieza contigo!

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La Inteligencia Emocional: Un Pilar Fundamental para Fortalecer las Familias

La inteligencia emocional, concepto acuñado por el psicólogo Daniel Goleman, se ha convertido en un componente esencial para el desarrollo personal y las relaciones interpersonales. A medida que exploramos su impacto en diversos aspectos de la vida, es crucial destacar su relevancia en el ámbito familiar. La inteligencia emocional no solo influye en cómo nos relacionamos con los demás en el entorno laboral o social, sino que también desempeña un papel fundamental en la dinámica familiar. A continuación, exploraremos cómo la inteligencia emocional puede ser un catalizador para fortalecer los lazos familiares.

1. Comunicación efectiva: La inteligencia emocional capacita a los miembros de la familia para expresar sus pensamientos y sentimientos de manera clara y respetuosa. Favorece la apertura, la empatía y la escucha activa, creando un ambiente propicio para el entendimiento mutuo. Cuando los miembros de la familia son capaces de comunicarse eficazmente, se reduce la probabilidad de malentendidos y conflictos, fortaleciendo así las relaciones.

2. Gestión de conflictos: Las familias no están exentas de desafíos y desacuerdos. La inteligencia emocional proporciona las herramientas necesarias para manejar los conflictos de manera constructiva. Los individuos con un alto nivel de inteligencia emocional son capaces de controlar sus emociones en momentos tensos, buscando soluciones en lugar de caer en la confrontación destructiva. Esto fomenta un ambiente donde los desacuerdos se resuelven de manera positiva, contribuyendo a la armonía familiar.

3. Empatía y comprensión: La inteligencia emocional implica la capacidad de ponerse en el lugar del otro, comprender sus emociones y reaccionar de manera compasiva. En el contexto familiar, esto se traduce en relaciones más sólidas y afectuosas. Los miembros de la familia que practican la empatía son más propensos a ofrecer apoyo emocional, fortaleciendo así los lazos afectivos y creando un ambiente en el que cada individuo se siente valorado y comprendido.

4. Desarrollo de habilidades sociales: La inteligencia emocional no solo se trata de comprender y gestionar las propias emociones, sino también de interactuar efectivamente con los demás. En el ámbito familiar, esto se traduce en habilidades sociales sólidas, como la cooperación, el trabajo en equipo y la resolución conjunta de problemas. Estas habilidades contribuyen a un ambiente familiar positivo y colaborativo.

5. Resiliencia familiar: Las familias enfrentan desafíos y adversidades a lo largo del tiempo. La inteligencia emocional proporciona a los individuos y a la familia en su conjunto la capacidad de adaptarse y superar las dificultades. La resiliencia emocional facilita la gestión de crisis, promoviendo la unidad familiar y el apoyo mutuo en momentos difíciles.

En conclusión, la inteligencia emocional emerge como un factor clave para fortalecer las familias. Al cultivar la comunicación efectiva, la gestión de conflictos, la empatía, el desarrollo de habilidades sociales y la resiliencia, cada miembro de la familia contribuye al bienestar general del grupo. Al invertir en el desarrollo de la inteligencia emocional a nivel familiar, se sientan las bases para relaciones más saludables y satisfactorias, promoviendo un hogar lleno de comprensión, apoyo y amor.

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MI HIJO ADOLESCENTE HA SACADO MALAS NOTAS, ¿QUE PUEDO HACER?

MI HIJO ADOLESCENTE HA SACADO MALAS NOTAS, ¿QUÉ HAGO?

En muchas ocasiones me preguntan, ¿de qué manera puedo castigar a mi hijo que ha sacado malas notas? Y es que no hay una manera única de castigar, hay que tener en cuenta condiciones y funcionamiento de cada familia, hijo…  Lo importante para empezar es generar una buena comunicación, eficaz, comprensiva y sincera. Así pues, tendrás que desconcertar los filtros del ego y las expectativas ya que, si no lo que comunicaras será todo lo contrario a lo que necesitas.

REUNIÓN FAMILIAR

Busca el momento ideal todos en la familia, no vale hablar de algo tan serio en el coche al salir del trabajo. Cierra la hora y día de la reunión, teniendo en cuenta distracciones como móviles… busca la tranquilidad sin prisas y sin realizar cualquier otra actividad como hacer la comida, centrados cien por cien en la conversación. Prepárate para una buena comunicación, escucha activa y asertividad van a ser la clave. “Evita prejuicios”.

CONTENIDO DE LA CHARLA

Previamente recomiendo hablar padre y madre para tener claro el rumbo de la conversación, doy unos consejos.

  • Mostrar una buena actitud a un problema y solución.
  • Emoción: Como os sentís todos los miembros de la familia con estos resultados.
  • Valoración general del curso, como empezó y como ha transcurrido.
  • Niveles de motivación y que ha podido pasar para que disminuyera.
  • Cual ha sido tu actitud y que ha provocado esta.   
  • Cual piensas que ha sido tu error
  • Cual piensas que ha sido nuestro error
  • Crees que podríamos haber hecho algo más por nuestra parte
  • Conclusiones y aprendizajes
  • Plan de acción

Aquí seria un buen momento para hacerle ver que estos resultados tienen unas consecuencias y hacerle participe a él de estas. Una buena pregunta siempre seria ¿Tu qué harías en mi situación como padre? Acabar resumiendo todo lo hablado y llegando a las conclusiones y lo que va a suceder a partir de ahora.

CONSEJOS

  • Hacer un seguimiento, cada dos semanas. Cerrar el día y la hora.
  • Recomiendo antes de la charla buscar información sobre estilos de comunicación. Asertividad va a ser la clave.
  • Cuida su comunicación no verbal y verbal.
  • Guarda silencio mientras tu hijo habla y escucha de verdad, no para responder y tener razón.  
  • Que sienta la reunión como algo para ayudar, no para hacerle sentir culpable.

QUE NO SIENTAN QUE OS HAN DECEPCIONADO.

Muchos adolescentes sienten un sentimiento de culpa muy grande, y es que en ocasiones ni ellos saben el motivo de las malas notas. Detrás de unos malos resultados pueden haber muchos motivos, emociones o sentimientos, personas, frustraciones, malas interpretaciones… Por eso es importante averiguar el motivo de este resultado, no se trata de protegerlos ni intentar que se sientan mejor, pero si que merecen como mínimo que se sientan comprendidos y poder ofrecer todas las herramientas que estén en vuestras manos.

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SUMAR PARA AYUDAR

SUMAR PARA AYUDAR

SUMAR PARA AYUDAR

El objetivo de toda terapia o proceso de acompañamiento es siempre el mismo: ayudar a las personas. Tanto la Psicología como el Coaching tienen un gran potencial para hacerlo. Por eso, tiene mucho más sentido velar por el buen ejercicio de ambas profesiones que fomentar divisiones entre ellas.

Es necesario luchar contra el Coaching no profesionalizado, al igual que contra terapias psicológicas que se extienden innecesariamente, creando una dependencia del cliente hacia el profesional. En todos los campos hay malos profesionales, y juzgar a un colectivo por las malas prácticas de unos pocos no beneficia a nadie.

COACHING NO ES PSICOLOGÍA

Desde el primer día en las escuelas de Coaching se enfatiza que el Coaching no es Psicología. Esto es comprensible, ya que iniciar un proceso de Coaching profundo y profesional requiere evitar cualquier confusión con la psicoterapia.

Sin embargo, es importante reconocer que muchas de las técnicas utilizadas en el Coaching tienen sus bases en la Psicología. Herramientas como la escucha activa, la gestión emocional, la asertividad o el cuestionamiento de creencias mediante el diálogo socrático provienen de distintas ramas psicológicas, como la Educativa, la Organizacional o la Terapia Cognitiva. Esto no invalida al Coaching como disciplina, sino que resalta la necesidad de una formación sólida y profesional.

LO QUE NECESITAMOS SON BUENOS PROFESIONALES

Muchos clientes han llegado al Coaching tras años de terapia, donde no lograron los resultados deseados. En cambio, en un proceso de Coaching de 4-6 meses han alcanzado objetivos vitales que transformaron sus vidas. Esto demuestra que tanto la Psicología como el Coaching pueden ser herramientas poderosas, siempre que se utilicen de manera ética y profesional.

Un buen coach sabe cuándo debe derivar a un cliente a un profesional de la Psicología, y un buen psicólogo reconoce cuándo el cliente podría beneficiarse de un enfoque diferente. Este nivel de colaboración y profesionalismo debería ser el estándar, pues el objetivo final de ambas disciplinas debería ser el mismo: ayudar a las personas a conseguir lo máximo posible en el menor tiempo razonable.

UNIR FUERZAS PARA AYUDAR

En lugar de centrarnos en las diferencias, es momento de abogar por la suma de métodos y disciplinas. Psicología y Coaching pueden complementarse de maneras muy valiosas. Apostemos por la formación, la ética y el compromiso de buenos profesionales para marcar una diferencia real en la vida de las personas.

Al final, ayudar no es solo un objetivo profesional, es una vocación. Se trata de mirar a quienes acompañamos con respeto, empatía y compromiso, entendiendo que cada paso que damos juntos tiene el poder de transformar vidas. Esa es la verdadera fuerza de unirnos para ayudar.

MARIO JUEZ

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CRISIS DE LA ADOLESCENCIA ¿CRISIS NECESARIA?

¿QUE ES LA ADOLESCENCIA?

La adolescencia es una etapa de la vida que usualmente inicia entre los 13 y 15 años. En ella, hombres y mujeres experimentan cambios físicos, psicológicos, emocionales y sociales. La adolescencia empieza con la pubertad y termina cuando los cambios se estabilizan alrededor de los 19 años.

CAMBIOS EN UNO MISMO:

• Se busca la “autoafirmación”, el ser uno mismo y salir de la niñez.

• Se busca la soledad y la intimidad.

• Se necesita cierta independencia de las personas más cercanas con las que se convive (padres, hermanos, etc.).

• Es frecuente una excesiva preocupación por el aspecto físico.

• Los sentimientos son cambiantes e incluso contradictorios, provocando inestabilidad de ánimo y reacciones bruscas.

CAMBIOS EN LA RELACIÓN CON LOS DEMÁS:

• Se valora mucho el sentimiento de la amistad. Se buscan amigos en quienes confiar y un grupo en el que estar integrado.

• Surgen temores y complejos, inseguridad y dudas.

• Se presta más atención a la imagen y se tiene gran sensibilidad frente a los signos de rechazo de los demás.

• Aparecen los primeros sentimientos de atracción que, a pesar de ser cambiantes, se viven muy intensamente.

EN RELACIÓN CON EL MUNDO:

• Se transforma el pensamiento, empezando a plantearse cuestiones sobre temas trascendentes como el sentido de la vida, la justicia, la libertad y otros similares.

• Comienzan a definirse las posturas sobre temas sociales y políticos.

• Es frecuente tener grandes ideales, el deseo de mejorar el mundo y la sensación de que puede lograrse, lo que suele llevar al adolescente a implicarse en movimientos juveniles o de voluntariado.

• Se tiene afán de experiencias nuevas acompañado de un sentimiento de omnipotencia que puede traducirse en “a mí no me pasará nada malo” y “yo no me equivocaré”.

CAMBIOS EN UNO MISMO:

• Se busca la “autoafirmación”, el ser uno mismo y salir de la niñez.

• Se busca la soledad y la intimidad.

• Se necesita cierta independencia de las personas más cercanas con las que se convive (padres, hermanos, etc.).

• Es frecuente una excesiva preocupación por el aspecto físico.

• Los sentimientos son cambiantes e incluso contradictorios, provocando inestabilidad de ánimo y reacciones bruscas.

CAMBIOS EN LA RELACIÓN CON LOS DEMÁS:

• Se valora mucho el sentimiento de la amistad. Se buscan amigos en quienes confiar y un grupo en el que estar integrado.

• Surgen temores y complejos, inseguridad y dudas.

• Se presta más atención a la imagen y se tiene gran sensibilidad frente a los signos de rechazo de los demás.

• Aparecen los primeros sentimientos de atracción que, a pesar de ser cambiantes, se viven muy intensamente.

EN RELACIÓN CON EL MUNDO:

• Se transforma el pensamiento, empezando a plantearse cuestiones sobre temas trascendentes como el sentido de la vida, la justicia, la libertad y otros similares.

• Comienzan a definirse las posturas sobre temas sociales y políticos.

• Es frecuente tener grandes ideales, el deseo de mejorar el mundo y la sensación de que puede lograrse, lo que suele llevar al adolescente a implicarse en movimientos juveniles o de voluntariado.

• Se tiene afán de experiencias nuevas acompañado de un sentimiento de omnipotencia que puede traducirse en “a mí no me pasará nada malo” y “yo no me equivocaré”

CARACTERISTICAS

Se ha de tener en cuenta que la crisis de la adolescencia no solo afecta a los hijos.  Estos cambios están considerados como una de las mayores etapas de estrés de los padres. La preocupación de los progenitores por el futuro de sus hijos aumenta: educación, estudios, influencia de amigos, drogas, alcohol… Se podría decir que la adolescencia es una época que solo se recuerda feliz cuando ya se ha pasado y se es adulto. La crisis tiene unas características normales ya que tiene unos síntomas que seguro os son muy comunes y seguro os suenan:

  • Miente respecto al colegio, trabajos notas…
  • Deja la habitación como una pocilga
  • Quiere volver siempre a la hora que no le corresponde
  • Actitud agresiva, amenaza, insulta.
  • Ver la tele, video juegos…
  • No cumple normas de casa ni colabora en tareas
  • Quiere estar en su habitación solo
  • Sabemos que bebe o fuma
  • Solo le interesa divertirse
  • Exige cosas que se escapan de su presupuesto y si no lo consigue problemas
  • En ocasiones quiere llamar la atención con su imagen
  • Parece que no tenga sentimientos nada la importa

¿CRISIS NECESARIA?

Estos son algunos de los problemas que los padres os vais a encontrar, es incómodo puesto que es una lucha constante. Pero todo esto forma parte de esta crisis de la adolescencia y mientras que estos problemas no se desborden y vayan a mayores hay que tener paciencia y marcar muy bien los límites.  Y tratar al adolescente con amor y verlo como alguien que busca su lugar.

Como padres ir al pasado y recordar como os sentíais, incertidumbre ante el futuro, cambios hormonales, el sentido de pertenencia, sensibilidad ante cualquier cosa que nos decían. Cuestionar los valores de los padres forma parte de buscar su lugar en este mundo ya que ellos tienen que deshacerse de lo que representáis para encontrar su identidad, y sois su primera línea enemiga.  

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SINTOMAS A TENER EN CUENTA ANTE UNA POSIBLE CRISIS DE PAREJA

En la pareja como en otras áreas de la vida, siempre hay épocas mejores y otras peores. Una crisis de pareja no tiene que ser definitivamente una ruptura si no un cambio y  con esta una nueva etapa de la vida de la pareja.  Creer que una relación nunca va a tener conflictos o algún tipo crisis no es realista. Ahora bien querer salir los dos hacia delante con nuevos objetivos y reforzados o abandonar es la primera decisión que se tiene que tomar.

A continuación según los especialistas algunas de las señales que pueden indicarnos que algo no funciona bien.

NO HAY EMPATÍA

Apoyo, confianza son claves en la relación y para esto la empatía es la clave. Ponerse en la piel de la otra persona, entender sus necesidades , comprender sus sentimientos y respetar lo que es importante para tu pareja son claves. Si esto ha desaparecido es señal de que has perdido el interés en como se siente tu pareja.  

CADA UNO A LA SUYA

Es muy importante que cada miembro de la pareja tenga su espacio y tiempo personal para uno mismo. Aficiones, amigos, tiempo personal… Pero si te apetece mas estar en cualquier otro lado mas que con tu pareja, es cuando tenemos que hacer un stop y hacer un pensamiento. La intimidad de pareja es importante para mantener la comunicación, entre otras cosas.

SEXO

A lo largo de la pareja pueden haber muchas etapas sexuales, y diversos motivos por los cuales puede disminuir el apetito: hijos, estrés, estados anímicos… El problema es cuando no hay ningún motivo y no apetece o incluso cuando lo ves  como algo que sientes que es una obligación.

HEMOS PERDIDO LA COMUNICACIÓN (nos cuesta decirnos cosas.)

La comunicación es uno de los pilares de la relación. Ambos miembros tienen que sentir el apoyo de que se sentirán escuchados, ante una problema de la vida, inquietud, sentimientos… Este es un síntoma grave de que tu relación puede estar en problemas.

APATÍA

Si se pierde la motivación por hacer cosas juntos. Las ganas de solucionar las cosas después de una discusión han desaparecido y el ego se apodera de la mente y nos genera una actitud indiferente. Ver a la pareja como un compañero de piso creyendo que el tiempo solucionara los problemas. La ira forma parte de tu día a día en tus pocas conversaciones con tu pareja, dando rabia o celos si le sucede algo positivo en su vida.

PERDIDA DE CONFIANZA

Tu pareja ha dejado de confiar en ti. La confianza es un pilar fundamental en la relación ya que va muy ligado a la comunicación. La desconfianza y la falta de comunicación pueden hacer, además, que los celos se instauren en el día a día.

DISCUSIONES A TODAS HORAS

No hacer una montaña de un grano de arena es una buena filosofía de la vida en pareja, ya que resta importancia a los errores y fomenta el buen ambiente. Sentirse irascible con tu compañero constantemente y buscar guerra. Es también detonante de que algo no va bien.

Es bueno saber donde tenemos esos errores para poder empezar a trabajar y poder mejorar como persona y fortalecer los vínculos con tu pareja.