
SUMAR PARA AYUDAR
SUMAR PARA AYUDAR
El objetivo de toda terapia o proceso de acompañamiento es siempre el mismo: ayudar a las personas. Tanto la Psicología como el Coaching tienen un gran potencial para hacerlo. Por eso, tiene mucho más sentido velar por el buen ejercicio de ambas profesiones que fomentar divisiones entre ellas.
Es necesario luchar contra el Coaching no profesionalizado, al igual que contra terapias psicológicas que se extienden innecesariamente, creando una dependencia del cliente hacia el profesional. En todos los campos hay malos profesionales, y juzgar a un colectivo por las malas prácticas de unos pocos no beneficia a nadie.
COACHING NO ES PSICOLOGÍA
Desde el primer día en las escuelas de Coaching se enfatiza que el Coaching no es Psicología. Esto es comprensible, ya que iniciar un proceso de Coaching profundo y profesional requiere evitar cualquier confusión con la psicoterapia.
Sin embargo, es importante reconocer que muchas de las técnicas utilizadas en el Coaching tienen sus bases en la Psicología. Herramientas como la escucha activa, la gestión emocional, la asertividad o el cuestionamiento de creencias mediante el diálogo socrático provienen de distintas ramas psicológicas, como la Educativa, la Organizacional o la Terapia Cognitiva. Esto no invalida al Coaching como disciplina, sino que resalta la necesidad de una formación sólida y profesional.
LO QUE NECESITAMOS SON BUENOS PROFESIONALES
Muchos clientes han llegado al Coaching tras años de terapia, donde no lograron los resultados deseados. En cambio, en un proceso de Coaching de 4-6 meses han alcanzado objetivos vitales que transformaron sus vidas. Esto demuestra que tanto la Psicología como el Coaching pueden ser herramientas poderosas, siempre que se utilicen de manera ética y profesional.
Un buen coach sabe cuándo debe derivar a un cliente a un profesional de la Psicología, y un buen psicólogo reconoce cuándo el cliente podría beneficiarse de un enfoque diferente. Este nivel de colaboración y profesionalismo debería ser el estándar, pues el objetivo final de ambas disciplinas debería ser el mismo: ayudar a las personas a conseguir lo máximo posible en el menor tiempo razonable.
UNIR FUERZAS PARA AYUDAR
En lugar de centrarnos en las diferencias, es momento de abogar por la suma de métodos y disciplinas. Psicología y Coaching pueden complementarse de maneras muy valiosas. Apostemos por la formación, la ética y el compromiso de buenos profesionales para marcar una diferencia real en la vida de las personas.
Al final, ayudar no es solo un objetivo profesional, es una vocación. Se trata de mirar a quienes acompañamos con respeto, empatía y compromiso, entendiendo que cada paso que damos juntos tiene el poder de transformar vidas. Esa es la verdadera fuerza de unirnos para ayudar.
MARIO JUEZ
